Qué hacer cuando el motivo de
tus alegrías es también el de tus tristezas.
Esta frase la llevo en mi piel
como un tatuaje, divaga una y otra vez en mis pensamientos debes de ser un
vicio porque nunca unos labios me hicieron regresar tantas veces por un beso. Tus
besos esos que saben a recuerdo a sol de primavera; todavía después de tantos
años aún recuerdo el primero era una niña entonces jugando a ser mujer recuerdo
que solté mis trenzas y peine tantas veces mi cabello para que me vieras
bonita, corrí a esconder mis tenis y probé mis primeros tacones. Fui al parque
entonces y te vi a lo lejos mi corazón quería salir de mi pecho y me daba
vuelta la cabeza, tu sonrisa entonces, tus labios esos labios me miraste con indiferencia pero no pudiste
dejar de hacerlo, no pudiste dejar de verme y eso te molestaba lo note pero
apenas me sentiste cerca pude percibir que mi presencia te afectaba mire tus
ojos y me besaste entonces con tanta ternura y suavidad parecía que tenías
miedo de sentirme tan frágil tan pequeña.
Pasaron los años y siempre que podía
corría a tus brazos a tus besos pero tuvo el destino que separarnos y te busque
en otros labios tantas veces solo para darme cuenta que nací para ser tuya.
La vida se ha encargado de
construir murallas entre nosotros, ahora hay abismos de distancia pero el cielo
miro mi tristeza, miro mi soledad pregunto a mi corazón que me aria feliz y en
aquel lugar guardado de sueños y esperanzas vio tu nombre escrito fue entonces
cuando sintió compasión de mí y puso en tu memoria el recuerdo de este amor, de
este amor inmenso que te tengo. Llegas a mi vida y traes luz iluminas cada uno
de mis días, es tu voz, tus ojos, tu sonrisa y la experiencia de los años que
te hacen único, contigo no siento temor, contigo cambia mi vida.
Vez y aquí después de tantos
años vuelvo a ser niña, vuelvo a enamorarme de cada detalle, de cada caricia,
mi cuerpo te reclama, mi alma te necesita.
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