Siempre calle para no herirte pensé que nuestros
problemas no eran los suficientemente grandes como para separarnos, todo lo
pase por alto tu desamor, tus groserías, las burlas hacia las personas que amo,
las palabras sarcásticas no mi vida las cosas no son como piensas.
Construí un castillo te convertí
en mi príncipe, tape tus fallas, tus errores para que mis hijos pudieran amarte
y porque en el fondo me daba pena que vieran que mi príncipe era un ogro con
ropas finas y buen porte.
Hoy insistes en que hable y lo diré
todo diere que me asías sentir insignificante con solo un comentario, con solo
una de tus críticas.
Soy un disfraz de alegría nadie
se imagina lo que vivo, lo que paso pero ya que tú lo pediste hablo, alzo mi
voz para escucharme yo misma para recordarme lo que valgo. Mira bien mis ojos,
mira bien mi vida crees que de verdad soy feliz porque sonrió porque callo.
Ahora escucha ya no soy tuya nos
perdimos en el camino; en cada una de tus palabras de tus promesas no cumplidas
deseara que fueras malo para poder dejarte pero el problema no es que seas malo
es que no eres nada, no eres bueno, no sabes dar amor, recuerdas aquella puerta
que pedí que repararas cada vez que la miro te detesto, detesto tu
indiferencia, detesto depender de otras personas para cosas tan insignificantes,
odio verte sentado en ese sillón por horas perdido, distante, tan
despreocupado, tan indiferente.
Me preguntan porque siempre estoy
sola veo las parejas de la mano caminando, tomando un café o un helado, es algo
que me robaste, es algo que perdí a tu lado.
Me preguntas que tengo, que si
estoy enojada, ni siquiera eso con Tigo no siento nada.
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