Un contrato de por vida, se dice
que el ser humano cambia, que la vida va en etapas, como puedes firmar un
contrato de por vida si no sabes cómo será tu vida en cinco, diez o veinte años.
Si el matrimonio fuera un contrato
debería tener una cláusula de renovación anual, que defienda los intereses de
ambas partes, donde con el crecimiento y la convivencia puedas escoger si te
conviene renovarlo.
Hablo de esta manera porque el
hecho de que la juventud hoy día le tema tanto al compromiso es únicamente responsabilidad
del ejemplo recibido en casa, donde se nos dictan reglas y funciones sin
ninguna explicación lógica, para mi generación la cual entenderá muy bien lo
que digo bastaba conque una figura de autoridad (padres, abuelos, familia de
crianza, líder religioso, costumbres o leyes) nos dijeran que se debía hacer
para que como marionetas repitiéramos y aceptáramos las reglas.
Esta nueva generación es
diferente, los que tienen hijos adolescentes entenderán, les decimos no hagan
esto y enseguida nos dicen porque, les decimos eso es malo y nos dicen deme las
razones, les decimos no deben hacer tal cosa y ellos corren a descubrir que es
lo que les escondemos.
Una juventud sin miedo, decimos
que sin respeto y no es cierto, respetar no es aceptar todo, no es creer en
todo, hoy estoy aprendiendo más de la
nueva generación que lo que pude aprender de la antigua o anterior a mí. Amo el
cuidado y amor con el que me aconsejaron y cuidaron mis personas mayores. Pero
se equivocaron me educaron para un mundo que ya no existe, no puedo conformarme
y me duele cuando mis hijos necesitan no una regla, sino una solución o una
respuesta sabia de mi parte y no existe.
Como podría existir si aprendí a
mover mi cabeza y aceptar todo cuanto me enseñaron sin preguntarme si era o no
real, si me perdí de vivir, si el miedo a equivocarme me acompaño cada día, si
cada vez que hacia algo que no le gustaba a otros tenia miradas des aprobatorias
y caras de enojo a mi alrededor.
Definitivamente estoy segura de
que el matrimonio no es un contrato y es de lo que empecé hablar, menos
una obligación o carga. Espero que mis hijos encuentren una pareja y recalco
pareja porque no importa en qué religión se unan, en que condición decidan
formar una familia, hoy día la definición de familia no es (papá, mamá, hijos)
si no el conjunto de personas que viven bajo un mismo techo.
Sean felices, realicen sus sueños,
crezcan como personas libres, seguras de que están en el lugar correcto porque
el hogar debe ser tu refugio, tu fortaleza, tu lugar seguro. No debe ser una
carga, una obligación o una costumbre.
No quiero verlos trabajar y luchar, desgastarse por algo que no los hace felices,
quiero que sonrían cada día de su vida, no fingir para demostrar que son
normales, los quiero libres, locos, aventureros y que cuando llegue el momento
de bajar su ancla y establecerse, sea en el lugar que más les produzca calma,
que no desempaquen su maleta que sepan que la vida toda es un gran viaje y que habrá
lugares que descubrir algunos serán hermosos, otros no tanto pero si necesarios
para reconocer la diferencia y para crecer en el camino.
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